HOMO SOVIETICUS (desde 1917)

En 2017 se conmemora el Centenario de la Revolución que alumbró el primer Estado Obrero de la Historia. La acción organizada y decidida de millones de hombres y mujeres convirtieron un país agrario y semifeudal en una superpotencia política, moral y tecnológica, y puso la semilla de nuevas revoluciones y procesos de transformación social a lo largo del siglo XX que alumbraron la posibilidad real de construir una sociedad comunista en todo el mundo.

Los avances y las conquistas del pueblo soviético fueron gigantes, y sus ecos y sus consecuencias alcanzaron hasta el último rincón de la tierra.

En 1917 se constituyó el primer estado obrero en la historia de la humanidad y la clase trabajadora conquistó derechos que hoy parecen una quimera en casi todo el mundo: jornada laboral de 7 horas (6 para especialistas), sistema de pensiones para ancianos e inválidos, jubilación a los 60 años y a los 55 para las mujeres  (en trabajos podía rebajarse a los 50).

Se implantó la baja por maternidad desde el inicio del embarazo, y un año tras el parto (20 meses en total). Además,  con baja por enfermedad se mantenía el 100% del sueldo, y para recibir la pensión completa había que trabajar entre 20 y 25 años.  Se dispuso por primera vez de un mes de vacaciones pagadas por el Estado, y se implantó el primer sistema educativo totalmente público y gratuito, que alcanzó las mayores tasas de alfabetización de la historia en las 15 repúblicas soviéticas.

El pueblo soviético fue el protagonista del crecimiento económico mayor en la historia de la humanidad, consiguiendo situar a una Rusia retrasada y feudal, en una superpotencia económica, que también fue capaz de ganar la carrera espacial. Este es de especial importancia ya que consiguió llegar al nivel tecnológico de EEUU y superarlo en 40 años  (partiendo de un país sin capacidad tecnológica): la URSS fue el primer país en enviar un satélite al espacio -Sputnik-, así el primer ser vivo al espacio – la perra Laika-,  en enviar al primer ser hombre al espacio -Yuri Gagarin- y a la primera mujer  -Valentina Tereshkova.

La Unión Soviética fue el país donde la cultura llegó a sus máximos niveles de expresión: era el país donde más periódicos se leían y vendían, donde más libros se vendía (también eran los más baratos), el país donde más conciertos musicales se celebraban, y  donde las masas de obreros acudían a la ópera, así como donde más teatros, salas de cine y edificios culturales existían.

El pueblo soviético consiguió que  la mujer tuviera los mismos derechos que el hombre, el mismo sueldo, las mismas posibilidades laborales y las mismas oportunidad para alcanzar cargos públicos: la URSS consiguió una igualdad plena entre hombres y mujeres.

Además, el pueblo soviético soportó la mayor carga en la segunda guerra mundial al derrotar al ejército nazi. El 70% del ejército nazi fue derrotado en el frente oriental, y unos 24 millones de soviéticos perdieron la vida en la mayor guerra de la historia para conseguir acabar con nazismo.

Esta gran obra titánica de los trabajadores y trabajadores soviéticos empujaron a millones de revolucionarios en todo el mundo, que inspirándose en la Gran Revolución Socialista de Octubre impulsaron nuevas revoluciones, lograron nuevas conquistas, y formaron parte de un movimiento internacionalista que tendrá trascendencia en el futuro del mundo.

Lejos del egoísmo individualista típico de la sociedades burguesas y capitalistas, se alumbraba una nueva sociedad donde predominaba el colectivismo altruista, la solidaridad y el internacionalismo.

Ese nuevo ser humano nació de numerosas revoluciones en la historia del mundo y logró tomar el poder y fundar un Estado en 1917. Hoy ese Estado no existe, pero ese ser humano sí. Puebla cada rincón la tierra, está en cada ciudad, en cada barrio, en cada calle, en cada universidad, y casi en cada centro de trabajo. Muchos no saben que lo son, la mayoría de las veces no se reconocen entre sí, pero nuestro deber es recordárselo y que no olviden de lo que son capaces si se organizan.
 
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Homo Sovieticus