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Javier Parra

El hecho de haber puesto durante años el centro de la acción política en el campo electoral, ha significado que el PCE se haya vuelto tremendamente vulnerable – también económicamente – ante los resultados de las elecciones. Esto ha hecho que la capacidad de mejorar la organización, abrir sedes, etc. normalmente ha crecido en función de que crecían las aportaciones y donaciones de los cargos públicos  a la organización, y que en los momentos de crisis electorales y malos resultados – con su correspondiente pérdida de ingresos a través de los cargos públicos – la organización se haya visto profundamente afectada. Por tanto, con la misma facilidad con la que en los buenos tiempos se abren nuevas sedes y se dispone de más recursos para hacer política, en los malos tiempos se cierran sedes y se dispone de menos recursos para la organización.

Además, el hecho de que los ingresos hayan ido desde 1986 a Izquierda Unida y no al PCE, sumado a las deudas contraídas para afrontar los procesos electorales – que luego no cumplían las expectativas – o para mantener estructuras organizativas, han hecho cada vez más dependiente al PCE de la presencia de IU en las instituciones.

Debemos tener en cuenta que todo Partido revolucionario que aspire a enfrentarse al Estado para tomarlo en sus manos y transformarlo debe ser capaz de mantener y reforzar sus estructuras de manera autónoma, y hacerlo independientemente de los resultados electorales. Eso implica empezar a priorizar la construcción de un entorno económico, absolutamente independiente y alejado de todas las instituciones del Estado, basado en el cooperativismo, y que garantice la actividad política revolucionaria de cada vez más trabajadores y trabajadoras.

Por su complejidad esta es una cuestión que escapa a un análisis en profundidad en estas reflexiones, pero es algo a tener en cuenta de cara al futuro, la independencia económica del Estado, si queremos construir una organización realmente revolucionaria.

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1 comment

  1. Esta dependencia empezó en 1981-82, cuando Carrillo vió que las cosas electoralmente iban mal, y ordenó hipotecar muchas sedes, entre otras la del Comité Central la famosa “Trini”, en la calle Santísima Trinidad en Madrid. Como los resultados, fueron muy malos se perdieron muchas sedes y mucho patrimonio.
    Desde entonces la cosa se ha hecho siempre así, no ha mirado la cuestión del patrimonio del Partido. No ha habido un equipo que cuidara la hacienda del Partido. Y así siempre en las épocas buenas gastar alegremente.

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