El Partido Comunista y “España”

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Una organización autosuficiente económicamente, independiente y sin hipotecas

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Sobre el futuro del PCE e IU: seamos honestos

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Javier Parra

Afiliarme al PCE fue un paso que me costó dar. Sabía lo que significaba ser militante del Partido Comunista de España y era consciente de la responsabilidad que conllevaba.  Más tarde aprendí que para todos no significaba lo mismo, que tener el carnet del Partido no era garantía de ser revolucionario ni comunista – aunque sí un salvoconducto para intereses personales en no pocas ocasiones – , y que no había militancia mejor, más honesta, más leal, más trabajadora y más sacrificada que las bases del Partido Comunista, y desde luego que las del resto de Izquierda Unida. Por eso siempre he creído que el deber cualquier dirigente es saber lo que piensan y lo que sienten las bases, las que pegan los carteles, reparten las octavillas, pagan las cuotas, sacan adelante los colectivos y las agrupaciones de base, las que dedican buena parte de su vida en organizar las luchas de cada día. Por eso también siempre he pensado que ningún dirigente debería abandonar la militancia habitual en su organización de base, para no perder nunca el contacto con la realidad de la organización y con las vicisitudes de la lucha cotidiana.

Aprendí que ser comunista implica decir lo que piensas, defender públicamente las mismas posturas que se defienden en privado, defender lo mismo en lo alto de la tribuna del Comité Federal del PCE que en una asamblea de base, en un artículo de opinión que en un corrillo en la Fiesta del PCE. Y aprendí que eso tiene un coste. El coste de que quienes dicen lo contrario de lo que hacen, o cambian de opinión según soplen los vientos, nunca rebatirán políticamente sino que utilizarán las mentiras y las descalificaciones por la espalda.

Digo todo esto porque este 2016 será un año trascendental para la izquierda transformadora de nuestro país, y  los debates previos al XX Congreso del PCE y a la XI Asamblea de IU se auguran intensos e incluso agrios. Sin embargo, entre todos tenemos el deber lograr que el resultado de estos sea el mejor para el conjunto de la clase trabajadora, y que los procesos se hagan con el máximo respeto y la mayor participación de lo más valioso que tiene la izquierda: su militancia.

Y para que al final del proceso podamos decir “¡Vamos bien, compañeros! ¡Vamos bien, camaradas!”, es necesario un compromiso por parte de todos: ser honestos y coherentes al plantear nuestras posturas, abandonar posiciones tacticistas y oportunistas, decir lo que pensamos.

La honestidad pasa también por abandonar lugares comunes y ambigüedades y ser claros en nuestros planteamientos. Hablar de táctica, de estrategia, de organización… Si hablamos de que es necesario Reconstruir el PCE no basta con mencionar a Pepe Diaz o a Pasionaria, hay que plantear cómo lo vamos a hacer, cómo nos vamos a organizar. Si decimos que somos revolucionarios no basta con mencionar a Lenin, debemos hablar de cómo pensamos organizar la Revolución. Si planteamos que Izquierda Unida se ha convertido en un partido clásico – como llevamos teorizando desde 2002 – debemos decir qué mecanismos vamos a establecer para solucionarlo. Si alguien plantea que hay que someterse a otras fuerzas debe decirlo claramente ahora, y no esperar a que haya pasado el debate. Si se plantea que somos una organización demasiado centrada en lo electoral hay que explicar como vamos a convertirnos en una organización principalmente de lucha, donde las elecciones sean un frente más.

Frente a posiciones reaccionarias que pretenden abrir debates falsos hay que hacer planteamientos puramente políticos. Por ejemplo, no es coherente criticar los pactos con el PSOE un día para echarse en sus brazos al día siguiente, no se puede pretender representar a la clase obrera sin ser clase obrera o sin ni siquiera escucharla, no se puede hablar en nombre de la militancia sin ser militancia,  como no se puede ser confederal y federal al mismo tiempo, revolucionario y reformista, como no se puede ser ambiguo respecto a cuestiones como la UE y el euro.

Hablemos, pues, de política. Hablemos de organización. Seamos honestos, digamos lo que pensamos en cualquier ámbito en el que nos encontramos, y luego hagamos lo que decidamos. Todos, desde el primer dirigente hasta el ultimo militante. Si lo hacemos estoy seguro que al final de los procesos de debate que se avecinan seremos mucho más fuertes, estaremos mucho más unidos y seremos muchos más.

Por mi parte seguiré actuando como lo he hecho siempre, defendiendo lo mismo en cualquier espacio, siendo lo más claro posible en mis planteamientos y en mis propuestas, siendo consciente de que algunas pueden ser polémicas, pero son las que he tenido siempre. Quien esté interesado puede ir leyéndolas en la web lafuerzadelpce.es, animo a que todos y todas a que participen con sus aportaciones en las redes, las tribunas, los blogs, los colectivos y las agrupaciones de base.

Se avecinan tiempos mucho más duros que los actuales. No solo la crisis económica amenaza con profundizarse mucho más aún, sino que el fascismo social, político y cultural avanza peligrosamente. Solo de nosotros depende fortalecernos como organización para afrontar el futuro cercano. Nos va la vida en ello.

 

1 comment

  1. Estupendo razonamiento. Me congratula ver cada vez más camaradas diciendo cosas similares a las que dije hace ya un tiempo. Creo que respondo a algunas de tus preguntas en un texto que publiqué el 22/06/2015

    Siempre he sido de izquierdas, no en vano mis dos abuelos lucharon en el bando republicano y sobrevivieron para dar testimonio.

    Actualmente milito en IU que no es lo mismo que el PCE pero es igual.

    Opino que la Izquierda perdió el norte hace mucho tiempo.

    Carrillo nos hizo súbditos sin rubor alguno, enarboló el “trapo” rojigualda y nos ensució la mente con el eurocomunismo.

    Rupturas entre leninistas, renovadores (reformistas) y carrillistas…

    No siempre fue así y Julio Anguita defendió una España republicana y federal el derecho a la autodeterminación de los pueblos, pidió a los militantes comunistas que reivindicasen los principios del anticapitalismo y la lucha por una sociedad igualitaria. Equiparó en lo político al PSOE y al PP y llamó a rebato a la militancia para recuperar la lucha en la calle. Cayo Lara abunda en la ruptura con el régimen del 78 al que nos vendió Carrillo…

    Llamazares guiñaba el ojo al PSOE deseoso de unirse a la “casa común”…

    A qué viene todo esto???

    Viene a que hace mucho, mucho tiempo que no actuamos como partido comunista, hemos olvidado lo que significa el comunismo y nos hemos limitado a ser un partido más dentro del sistema con un único fin electoralista que se traduce en concejales y diputados que se regocijan con su nombramiento y sienten un inmenso orgullo y satisfacción por ser “representantes” del sistema capitalista, olvidando que su deber es destruirlo.

    Tenemos y debemos estar en las instituciones burguesas para actuar como caballos de Troya y aprovechar los recursos económicos que ello conlleva pero jamás olvidar que es sólo un medio para alcanzar nuestro fin, que no es otro que la destrucción del capital y de la democracia burguesa para instaurar la democracia socialista.

    Un partido comunista debe estar en los centros de trabajo concienciando, organizando y formando a la clase trabajadora.

    CCOO, no cumple con esa función, hace mucho que dejo de ser un sindicato de clase y el partido debe poner remedio a esa situación…pero claro es que el partido también hace mucho que dejo de ser un partido de clase….

    Un partido comunista debe tener un único discurso que además debe ser univoco y todos sus actos deben estar fundamentados en ese discurso y encaminados a su consecución.

    El PCE ( e IU) hace mucho que dejaron esa labor de concienciación, formación y organización de la clase trabajadora en la lucha anticapitalista y antifascista. Nos hemos cegado con el oropel electoral, no vemos más allá de los sillones institucionales.

    Las asambleas se limitan a escuchar el orden del día del próximo pleno municipal, atienden a la versión pre redactada por el grupo municipal y/o los órganos de gobierno y por regla general lo aprueban sin mucho más análisis ya que rara vez han tenido acceso a la información con el tiempo suficiente para poder estudiarla y plantear alternativas fundamentadas. Esa es la labor habitual de las asambleas mientras no hay periodos electorales, cuando los hay asumen la labor de propaganda pero están muy lejos de lo que deberían ser…focos de empoderamiento y voluntad popular, órgano superior que decide la dirección de la agrupación…

    Se oculta información a las asambleas que son el máximo órgano de las agrupaciones unas veces por intereses espurios otras por paternalismo. Asistimos a intrigas, luchas y manejos que se llevan en la oscuridad fuera del control de las asambleas y de los órganos internos.

    Predicamos transparencia y participación cuando no somos capaces de aplicarla en nuestra propia casa.

    Miramos el 15M como algo externo al partido, como meros expectadores, temerosos de vernos en el espejo que nos mostraban, horrorizados por la imagen que observamos a través de sus ojos…incapaces de confundirnos y participar del movimiento, salvando honrosas excepciones.

    La desafección del partido con la clase trabajadora es total, de nada nos vale, ahora o desde hace unos años, decir que estamos con la gente, que somos pueblo, que luchamos con y por la clase trabajadora cuando durante décadas hemos dicho lo contrario con nuestros actos, palabras y omisiones.

    Somos ese mal estudiante, que aún siendo inteligente y teniendo grandes aptitudes pretende aprobar el examen final estudiando la noche anterior cuando se ha tirado todo el curso en otras cosas…Quizás aprobemos por los pelos, pero, desengañémonos, no tendremos buena nota ni copiando del compañero del al lado, si es que nos deja copiar…

    Hasta aquí la crítica y el mea culpa, ahora viene la catarsis, el renacer, la vuelta a la raíz, a la pureza de pensamiento y obra…

    Es el momento de plantearnos si de verdad queremos ser lo que se nos supone que debemos ser como partido comunista: CONCIENCIADORES, ORGANIZADORES Y FORMADORES DE LA CLASE TRABAJADORA PARA CREAR LA HEGEMONIA SUFICIENTE QUE VENZA AL CAPITAL Y ASI PODER INSTAURAR LA DEMOCRACIA SOCIALISTA.

    Si la respuesta es no, bien haríamos en abandonar esas siglas y dejarlas para los que de verdad las sienten. Los reformistas, bien harían en abrazar esa tan deseada “casa común” y entrar en el PSOE.

    Si respondemos afirmativamente debemos desde ya reorganizarnos, y marcarnos unos verdaderos propósitos comunistas.

    Debemos infiltrarnos en todos los sectores de la sociedad y realizar una labor incansable de agitación y propaganda.

    Debemos estar en todas y cada una de las luchas sociales y debemos decir por qué estamos. Será necesario crear cajas de resistencia.

    Tenemos que concienciar, formar y organizar a la clase trabajadora…y, sí, también debemos entrar en las instituciones burguesas pero debemos hacerlo desde la perspectiva del que se adentra en el territorio enemigo para causar el mayor daño posible entre sus filas.

    La labor requerirá décadas, aquellos que tengan prisas por ambiciones personales que jueguen al bingo.

    Salud y República.

    Juan Antonio Conde López
    Responsable de Movimientos Sociales del Consejo Local de Izquierda Unida Fuengirola.

    http://lajabara.blogspot.com.es/2015/06/siempre-he-sido-de-izquierdas-no-en.html

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