“LA FUERZA DEL PCE” – Descargar o Comprar

febrero 8, 2016

El Partido Comunista y “España”

febrero 8, 2016

El Partido y el Ejército

febrero 8, 2016
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Javier Parra

Un Partido Comunista debe organizarse y ser influyente en todos los frentes decisivos donde se disputen la hegemonía la clase trabajadora y las clases dominantes. El Ejército es uno de esos frentes, y es algo que durante muchas décadas el PCE ha tenido meridianamente claro. Por ello, más allá de su importante papel durante la guerra civil para combatir el fascismo, más tarde trabajó y se organizó en el seno del propio ejército franquista hasta 1974, cuando nació la Unión Militar Democrática, al calor de la revolución de los claveles en Portugal.  Una UMD que acabaría disolviéndose en junio de 1977 por considerar que ya no tenía sentido su existencia y que, en una democracia, no tenían cabida organizaciones militares de este tipo. El tiempo ha venido a demostrar lo erróneo de ese análisis y lo erróneo de dejar de tener una política dirigida al Ejército.

La lucha del PCE siempre ha sido una lucha por la paz, pero eso no debe hacernos caer en debates idealistas que nos hagan renunciar a una política clara a este respecto. Como no debemos olvidar que en un sistema económico internacional que únicamente puede abrirse paso por medio de la guerra son necesarios ejércitos que apuesten por la paz, y que actúen en defensa de las clases populares y de los trabajadores y trabajadoras, y no en defensa de intereses económicos internacionales.

Para empezar debemos tener en cuenta que el Ejército está organizado como la propia sociedad: en clases. Por un lado los altos mandos del ejército, un espacio casi cerrado y exclusivo para las castas familiares procedentes del franquismo, y donde se hace muy difícil el progreso en la carrera militar de los miembros de la tropa. Estos son los que lo tienen todo, viven bien, hacen sus negocios, tienen buena relación con el poder, tienen el futuro asegurado, sus hijos se casan entre ellos para perpetuar la casta, etc… Y por otro lado la tropa y parte de los suboficiales, procedentes principalmente de familias trabajadoras, con pocos derechos, a merced de la arbitrariedad de los altos mandos y sin ningún futuro asegurado.

La transformación del Ejército, al igual que la transformación cultural, económica, social y política de nuestro país debe ser un proceso simultáneo, paralelo y organizado. Por eso, cuanto antes comience a llover sobre los cuarteles y sobre las calles esa idea de que Otro Ejército es Posible antes comenzaremos a dar pasos en ese sentido. Y esa lluvia debe desencadenarla, entre otras, la acción del Partido Comunista.

Para empezar hay que ser muy claros en nuestra postura respecto al ejército: hemos de ser muy críticos y beligerantes con la cúpula militar mientras siga siendo una casta, y debemos ser  comprensivos con los soldados. Desde el Partido Comunista, y desde el conjunto de la sociedad civil, debemos defender que los soldados puedan organizarse para defender sus derechos, que puedan defenderse de los abusos, de las arbitrariedades, que puedan exigir mejoras en sus condiciones cuando estas no sean adecuadas. Debemos promover que los soldados no se sientan parte de un cuerpo ajeno al pueblo, y mucho menos superior a él, sino que sientan como propios los problemas sociales del pueblo, porque le son propios, porque son también los problemas de sus familias… los recortes, el paro, los servicios públicos, la falta de democracia.

Debemos exigir que se respeten los DDHH dentro de los cuarteles, y por supuesto que la actuación fuera de los cuarteles, y fuera de nuestras fronteras, sea siempre en base a la defensa de los derechos humanos, y no en base a intereses económicos.

Es importante establecer un vínculo entre la clase trabajadora de nuestro país, con los soldados del ejército, procedentes fundamentalmente de la clase trabajadora. Y todo esto ligarlo a una nueva concepción de país y de Patria, que nada tiene que ver con la que hoy está atrincherada en los cuarteles.

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